un-amor-especialKenzaburo Oé, premio Nobel de Literatura en 1994, tuvo en 1963 un hijo que nació con hidrocefalia y que acabaría teniendo deficiencias físicas y mentales graves. Esta circunstancia, esencial en su vida, ha marcado toda su obra des de entonces y explica buena parte de las reflexiones vitales y sociales que aparecen en ella. Destacamos, en este sentido, “Un amor especial”, un libro que Oé escribe cuando Hikari, su hijo, ya ha cumplido treinta años y en el momento en el que la familia ha conseguido completar su particular proceso de transformación: encontrar la propia normalidad. Actualmente, Hikari, que en su particular camino de evolución personal halló en la música el canal para comunicarse y expresar su mundo interior, es un conocido compositor de música clásica y ha editado un par de CD.

http://es.youtube.com/watch?v=wTz2JpwKC7I 

http://es.youtube.com/watch?v=I7YC1ayav6g

Leyendo algunas páginas de Kenzaburo Oé sobre la discapacidad, encontramos estas reflexiones, que coinciden plenamente con los motivos que explican la existencia de este blog. Os invitamos a leerlas.

Así pues, mientras preparaba mi respuesta (…) para la conferencia, vi cuán estrechamente integrados están los problemas de la aceptación pública y privada de una minusvalía. Me pareció que todo resultaba más fácil de comprender cuando consideraba a la sociedad como una gran familia. El truco, por así decirlo, consistía en modelar las acciones de una sociedad, sus mejores esfuerzos, basándose en las de la familia que ha acogido activamente a un niño minusválido en su seno. Al final, esa clase de familia, mediante su propio proceso de aceptación, puede llegar a desempeñar un papel especial en la comunidad inmediata que la rodea, y con el tiempo es posible que el mensaje llegue a un grupo mucho más amplio.”

A un nivel más personal, imagino un ejemplo muy concreto de lo que le sucede a una sociedad que excluye a sus minusválidos, preguntándome cómo nos habríamos vuelto nosotros, los Oe, si no hubiéramos hecho de Hikari un miembro indispensable de nuestra familia. Imagino una casa sin alegría, en la que soplarían frías corrientes a  través de las grietas dejadas por su ausencia y, después de su exclusión, sería una familia con unos vínculos cada vez más débiles. En nuestro caso, sé que sólo gracias a que incluimos a Hikari en la familia, conseguimos capear nuestras diversas crisis, tales como el gradual declive mental de mi suegra.