Uno de los aspectos más beneficiosos de la llamada escuela inclusiva, al margen de los beneficios ya conocidos para el niño con discapacidad, es el enriquecimiento de todo el grupo clase y incluso más allá. No olvidemos que el patio es la gran ágora de los alumnos de una escuela, donde todos se conocen, conviven, se pelean, negocian, juegan, se gustan o se odian. Y, felizmente, podemos afirmar que cada vez hay más centros en los que toda la comunidad educativa descubre la discapacidad física o intelectual a través de un alumno nuevo que aparece sin más en la clase o en el patio y provoca un montón de preguntas. Creemos que sería importante que las escuelas llevasen a cabo un trabajo educativo de comprensión de la discapacidad, si es posible previo a la llegada del alumno en cuestión, y evidentemente también durante el proceso de adaptación. Una forma puede ser incluir en las lecturas obligatorias que se trabajan en clase libros que explican historias donde aparece un niño con discapacidad. En relación con el síndrome de Down, a parte de los libros editados por la Fundación Catalana Síndrome de Down que ya recomendamos en este blog, hay una oferta más bien pobre. Os destacamos dos libros para el segmento de edad de 7-8 años:

 AN ALFAYA Down Edebé

 “A mi primo Down, le gustan las margaritas azules y para dormirse cuenta flores. Yo creo que es xino, aunque mi madre dice que no, y se enfada si le llamo Down. No entiende que a él le gusta más este nombre que el de Guille.” 

 

 

 

 

 

 

ROLF KRENZER Una hermana como Danny Ediciones Rialp

“Oliver tiene una hermana, Danny, que es mayor que él, pero no lo parece. Porque Danny no es una niña como las demás: es disminuida psíquica. Oliver se siente avergonzado de su hermana y no quiere que los demás niños de su clase la conozcan. Pero cuando Danny se pierde y todos los amigos de Oliver están contentos de poder ayudar a buscarla, él cambia de actitud.”

*Como anécdota personal, os diremos que este libro estaba incluido entre las lecturas obligatorias de segundo de primaria cuando nuestro hijo mayor lo cursó. Fue un acierto de la maestra, Olga.  Y aunque el libro es de 1990 y el cliché que propone de la persona con síndrome de Down no está actualizado, y tampoco la terminología ni otros aspectos del argumento, ayudó a preparar el “aterrizaje” de Pol entre el alumnado de la escuela.