Acabamos de pasar un proceso electoral especialmente convulso, en el que hemos asistido a la reprobación manifiesta por parte de los electores de algunos de los candidatos, al mismo tiempo que salían reforzados y aplaudidos políticos con causas pendientes con la justicia. Simultáneamente, una parte de la población plantaba la bandera de la indignación como única señal unitaria e invadía plazas al grito de “no nos representan”. Todo ello nos ha hecho pensar en unas declaraciones de hace un par de meses de un “opinador” profesional de nombre Xavier Horcajo. En su programa “Otro gallo cantaría” de la cadena ultraconservadora Intereconomía afirmó que ante el fichaje de una transexual por parte de una candidatura a la Comunidad de Madrid, “preferiría a alguien con síndrome de Down o a un enfermo de sida”. Con estas palabras, es de suponer que el señor Horcajo pretendía menospreciar a la candidata transexual, porque en su imaginario no existirá  la posibilidad de que un enfermo de sida o una persona con síndrome de Down puedan ejercer responsabilidad alguna y, menos aún, una responsabilidad política.

Ándese con cuidado, señor Horcajo, no vaya a ser que sus deseos se conviertan en realidad! De momento, en la ficción, -pero quién sabe si no tardaremos en verlo en unas elecciones reales-, ha irrumpido ya el llamado “síndrome de Cacareco”Cacareco es el nombre de un rinoceronte que fue postulado como candidato en unas elecciones del distrito de Sao Paulo en el año 1958 por unos indignados de la época. El cornudo animal, sin moverse de su zoo, obtuvo unos 100.000 votos y terminó ganando. El partido “real” con más votos sólo llegó a 95.000. Siguiendo el hilo de aquel insólito episodio, se ha rodado una película,  “El síndrome de Cacareco”, en la que un chico con síndrome de Down decide presentarse como alcalde en unas elecciones. Aquí podéis ver unas imágenes del rodaje.

http://www.tv3.cat/videos/3137170/La-sindrome-Cacareco

Sinopsis: Iago y Daniel son hermanos y están en paro. Ninguno de los dos parece tener futuro, pero Iago al menos tiene una ilusión: quiere presentarse a la elecciones. Una ilusión vana, porque es síndrome de Down. En contra de los intereses de mucha gente y de la opinión de su propia madre, Iago logrará presentarse a las elecciones. Es un candidato que no miente: lo que es se le ve en la cara. Como un moderno “Cacareco” -el rinoceronte del zoo de Sao Paulo que ganó unas elecciones-  Iago se convertirá en un peligro político e intentarán apartarlo de la carrera electoral con todas las armas que la demagogia deja en manos de los poderosos. Pero Iago es mucho más duro de lo que su aspecto parece indicar. Su ejemplo servirá para que Daniel abandone su nihilismo y recobre la ilusión por el futuro.