A menudo, la voluntad de no caer en denominaciones erróneas, inexactas o simplemente despectivas para referirnos a las personas con síndrome de Down u otras discapacidades intelectuales, nos lleva a hacer un uso abusivo de la etiqueta “DIFERENTE“. Es una etiqueta fácil, simple, que todo el mundo entiende inmediatamente, que aparentemente no ofende, pero que resulta altamente peligrosa. Si para evitar la palabra “discapacitado” recorremos a la etiqueta “diferente”, incluso con la mejor de las intenciones, estamos dibujando un mundo irreal y simplista con una línea que separa a los “iguales” de los “diferentes”. Por supuesto, no es esa la realidad que nos rodea. En este mundo donde nos ha tocado vivir todos somos diferentes!

A su vez, el concepto que tenemos de DIFERENCIA está estrechamente relacionado con el DESCONOCIMIENTO del otro. Y sólo el conocimiento de las personas con síndrome de Down nos puede llevar a verlas más como parecidos que como diferentes. Por si nos quedaba alguna duda, aquí tenéis el vídeo “More alike than different“. Os lo recomendamos!