GiselaGrosser“No llegará a los 25 años. Con suerte, a los 30, con vitaminas y tratamiento de inyecciones.” Esta fue la previsión de los médicos. “No merece vivir”, sentenciaron los nazis.

Gisela Groβer nació un 20 de febrero de 1942 en Riedlingen, en la Alta Baviera, con unos ojos extrañamente oblicuos, una cardiopatía y un cromosoma de más. La eutanasia infantil ya había empezado a aplicarse en el Tercer Reich y “idiota mongoloide” era el concepto que constaba en los informes médicos que justificaban las ejecuciones. Pero Gisela Groβer consiguió escapar milagrosamente de aquel destino marcado por la pureza de una raza y, aprovechando que alguien hizo la vista gorda, hoy está todavía viva. Acaba de cumplir 73 años.
Con todos los condicionantes en contra, Gisela Groβer parece querer mantenerse tozudamente en pie para interpelar, con sus pequeños ojos y un cuerpo aparentemente frágil, el peso de la historia y las contradicciones del presente.
En un momento en el que se conmemoran 70 años del final del Holocausto nazi, con algunos supervivientes de los campos de exterminio todavía vivos dando testimonio de la barbarie, y miramos de reojo como formaciones xenófobas y neofascistas vuelven a seducir a miles de personas en Europa, aprovechando su precariedad social, es conveniente recordar que las primeras víctimas del nazismo fueron las persones con discapacidad o con problemas de salud mental.
Aktion T4 fue un programa de eugenesia creado y ejecutado por los médicos del régimen nazi, que pretendía hacer desaparecer a todas aquellas personas consideradas inferiores. Se calcula que entre 200.000 i 275.000 persones fueron ejecutadas por aquel programa. Según la medicina nazi, aquellas personas debían ser suprimidas por “compasión” y, sobre todo, en beneficio de la sociedad, que se ahorraba mucho dinero y podía consagrarse, de este modo, sin lastres, a conseguir los objetivos que el futuro tenía reservados a la raza aria.
Hay que recordar, sin embargo, que muchos de los pasos para llegar a ejecutar un programa como aquel, ya se habían dado antes, con el movimiento médico internacional a favor de la eugenesia. Y, evidentemente, ha ido teniendo sucesivas réplicas. Sin ir más lejos, en la España franquista de hace cuatro días, los principales psiquiatras del régimen fueron a formarse en la Alemania nazi, para convertirse en fieles discípulos y disciplinados ejecutores de aquellas ideas.
Mientras, Gisela Groβer -y muchas más personas que como ella no deberían existir, según la opinión de algunos- seguirá con su rutina diaria, ajena a las ideologías. Felicidades!